Dentro de pocas horas empieza un año de señalados aniversarios. Así, en un momentito, se me han ocurrido dos: los diez años del 11-S y los otros diez añitos que cumple mi reveladora estancia Erasmus en Alemania (hito personal que pone en mis labios un inusitado «¡Cómo pasa el tiempo, maaadre!», así, sin anestesia y a mi tierna edad). En fin, aniversarios dispares, sí, pero cuyos referentes recuerdo nítidamente. ¿Ya voy teniendo edad?
Sea como sea, el que viene es, como siempre, un año nuevecito, impoluto, listo para estrenar, aún sin sambenitos, ni cruces negras, con el precinto puesto y olor a recién hecho. Dentro de unos cuantos meses estas sensaciones se habrán desvanecido y quizás habremos encontrado motivos suficientes para maldecirlo y colocarle el cartelito de annus horribilis, con más o menos razón. Así pues, poco importan ahora los propósitos, los augurios o los pálpitos sobre el 2011, habrá que esperar a estar metidos en harina.
Mientras llega el momento, yo les voy deseando que saquen bien los pies del 2010, sin tropiezos significativos y que los metan grácilmente y sin incidencias en el 2011. Todo lo demás, si procede, ya lo iremos comentando según vaya sucediendo. Alegrías del mundo 2.0.
¡Un abrazo!
Sea como sea, el que viene es, como siempre, un año nuevecito, impoluto, listo para estrenar, aún sin sambenitos, ni cruces negras, con el precinto puesto y olor a recién hecho. Dentro de unos cuantos meses estas sensaciones se habrán desvanecido y quizás habremos encontrado motivos suficientes para maldecirlo y colocarle el cartelito de annus horribilis, con más o menos razón. Así pues, poco importan ahora los propósitos, los augurios o los pálpitos sobre el 2011, habrá que esperar a estar metidos en harina.
Mientras llega el momento, yo les voy deseando que saquen bien los pies del 2010, sin tropiezos significativos y que los metan grácilmente y sin incidencias en el 2011. Todo lo demás, si procede, ya lo iremos comentando según vaya sucediendo. Alegrías del mundo 2.0.
¡Un abrazo!






