miércoles, 17 de noviembre de 2010

Inmigrantes de usar y tirar

Publico a continuación el comunicado de un grupo de 28 personas ex voluntarias y ex trabajadoras de ACCEM sobre la mala gestión de esta ONG en su sede de Barcelona y sus penosas consecuencias.

Se ha convocado una concentración este viernes, 19 de noviembre, a las 18 h en la plaza de Sant Jaume (Barcelona).
 
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Recortes y ONG: inmigrantes de usar y tirar
En tiempos preelectorales donde los inmigrantes son usados como arma arrojadiza y nadie se atreve a levantar la voz para reclamar más derechos y ayudas para ellos, la combinación de recortes sociales y mala gestión en el ámbito social están teniendo graves consecuencias que pasan desapercibidas. Los presupuestos del 2011 vuelven a recortar en un 40 % el Fondo para la Acogida, Integración y Refuerzo Educativo de los Inmigrantes, que ya viene siendo reducido desde el 2008. El gobierno ha recortado salvajemente los programas de apoyo para la primera acogida y dentro del programa de integración se incluyen las subvenciones a ONG como ACCEM. 
A las personas ex trabajadoras y ex voluntarias de esta ONG que trabaja «por la integración de las personas inmigradas y refugiadas» y que hace algo más de 4 años abrió delegación en Barcelona, nos invade la indignación al ver cómo la entidad ha malgastado el dinero público que ha recibido y como ha abandonado a su suerte a las personas inmigradas que tenían como lugar de referencia el centro de día de emergencia social que gestionaba, y en el que atendíamos a las personas más vulnerables entre las vulnerables: recién llegados, en situación irregular y/o en proceso de solicitud de asilo.
Tras mucho esfuerzo y trabajo hemos visto como la mala gestión de la dirección de la ONG ha acabado con un proyecto que consideramos imprescindible. Se ha usado a las personas  inmigradas como moneda de cambio, en función de la necesidad de la entidad de captar o justificar subvenciones. Así, se han malgastado varios miles de euros para acondicionar un centro que se ha abandonado apenas dos años después de las obras. Se han comprado equipamientos semanas antes de cerrar el centro, y se han pagado vacaciones extras a trabajadores para facilitar su despido. Usuarios citados para recibir una ayuda, se han encontrado con que su trabajador social de referencia ya no estaba, pues había sido despedido sin previo aviso el día anterior, y no había nadie ni para atenderles ni para darles una explicación, ni obviamente para derivarlos a otros recursos. Las personas, antes razón de ser de la entidad, han dejado de existir de un día para el otro, como si sólo hubieran servido de instrumentos para hacer negocio con la miseria.
Tras el cierre del centro de día, ACCEM Barcelona ha quedado reducida a su mínima expresión; de 12 personas que trabajaban a finales de 2009, solamente quedan hoy 4. Los recortes han sido especialmente drásticos en la ciudad de Barcelona, probablemente porque el equipo de trabajadores, que cuestionaba la falta de claridad, la ineficacia y el estilo autoritario de la gestión, resultaba incómodo. En el cajón se han quedado las propuestas, ideas e ilusiones con las que se pretendían crear proyectos innovadores para una ciudad y un colectivo necesitado, proyectos olvidados que ya no se realizarán.
En la web de ACCEM hablan de un modelo organizativo que ofrece «calidad, rigor e información veraz sobre la gestión de los recursos». Nosotros solo hemos visto opacidad y arbitrariedad, y nos duelen las víctimas de su ineficacia, personas de Senegal, Ghana o  Mali a las que tememos encontrarnos por la calle: ¿qué les vamos a decir? ¿qué ya no resultaban rentables? Las subvenciones no deberían haberse recortado, pero la mediocridad y el oportunismo nunca deberían haber sido subvencionados.

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