lunes, 1 de noviembre de 2010

De hormigas y guisantes

Un día, en una conversación con unos amigos descubrí por casualidad que existían en el universo rolero de Fading Suns unos seres muy curiosos: las hormigas guisante. Los guisantes siempre me han parecido una legumbre —que no verdura— muy conseguida, de diseño minimalista y muy apañado, así que la imagen de un minúsculo ser formado por bolitas verdes y con antenitas me resultó de lo más simpática (nótese el adjetivo, los entendidos en rol sabrán desde este mismo momento que no soy una de ellos).

Give peas a chance! By Yum Pop
Sea como sea, la conversación iba de errores de traducción en la literatura de este género, con lo cual, sobre la marcha me informaron de que no existían tales seres en Fading Suns (ni en ningún otro juego conocido). Se trataba simplemente de una metedura de pata de ésas que pasan a la historia. Las hormigas guisante en realidad no estaban destinadas a la gloria; no estaban ni siquiera destinadas a existir, ya que no fueron más que el producto de una mala interpretación de la palabra inglesa peasants (‘campesinos’).

Según explicó el propio traductor a raíz del revuelo que ocasionó el asunto entre los aficionados, en el original la palabra aparecía cortada al final del último reglón de una página y sin guión, dando lugar a la grafía peas || ants, que en un momento de ofuscación el pobre hombre interpretó literalmente con curioso resultado. El error no sólo se coló en la traducción, sino que durante el proceso de revisión también pasó inadvertido y, así, llegó a las manos de los entusiastas de Fading Suns, quienes a partir de ahí lo convirtieron en parte fundamental del anecdotario de las traducciones roleras. Hasta aquí lo que la historia da de sí.

A partir de hoy, además de una monumental pifia de traducción, La hormiga guisante será también el título de este blog.

Y esto es porque se me ocurre que, de existir, las hormigas guisante serían más monas que las hormigas rojas (que me destrozaban las piernas a picotazos en Guatemala) y por ello merecen un espacio propio en la Red; porque el término fue producto de una mala traducción y, casualmente, soy traductora; porque encontré una plantilla para Blogger que me iba que ni pintada; porque a veces quiero colgar cosas en Internet y no sé muy bien dónde hacerlo; porque puede que me haya contagiado de una creciente epidemia bloguera en mi entorno; porque hacía tiempo que me rondaba la idea por la cabeza y finalmente ha ido tomando algo de forma; porque… ¿por qué no?

En definitivas cuentas, La hormiga guisante ya está aquí y se moverá al son de los vaivenes propios de su autora y de sus intereses más que dispersos. Por lo tanto, en estas páginas virtuales se podrán encontrar entradas de toda índole y, además, con la más aleatoria de las periodicidades. Todo un chollo, ¿eh? Será así al menos de momento, ya veremos hacia dónde me va llevando la marea.

Que empiece la función.

6 comentarios:

Sesse dijo...

¡Buen comienzo!

La verdad es que me encantan los guisantes, en concreto la crema de guisantes és una de mis especialidades.

Supongo que con hormigas-guisante la receta es la misma, però más completa, al incluir también carne. Mmmmm... rico, rico...

Gemafalda dijo...

¡Gracias!

Proteínas, sí, siempre. Lo que no me queda claro es si ya está regulada la caza del campesino... ¿Podría ser objeto de un próximo post? Las colaboraciones estelares al respecto serán muy bien recibidas.

Gallifante de oro para mi primer comentarista de todos los tiempos. :))

Allau dijo...

Pues nada, Gema, pasito a pasito, a ver a donde nos llevas.

Gemafalda dijo...

Muchas gracias, Allau. Es un placer tenerte por aquí. Veamos para dónde tira el oleaje. :)

Blanca dijo...

Bienvenida a la blogosfera. He de decir, que la idea de la hormiga guisante también me parece adorable :-)

Gemafalda dijo...

¿A que sí? :))

Muchas gracias, Blanquis.

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